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Mostrando las entradas de 2020

Historia de un amor de bolsillo II

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                              Terminé de escribir el mensaje. Mis piernas están temblando y mi corazón está a punto de escaparse de mi pecho.   ¿Entenderá mi intención, será prudente enviarlo? me pregunté. Lo cierto es que mi cabeza está hecha una madeja de pensamientos, la ansiedad carcome rápidamente mis entrañas y mi razón empieza a cederle terreno a la bruma de las emociones ciegas. Bajo este sombrío torrente de sensaciones mi cuerpo comienza a entumecerse con lentitud; lucha contra la fuerte corriente de la naturaleza, motivado por un espíritu indómito de pasión. Cuando el combate está en su apogeo y el desasosiego arrincona a la poca cordura restante de mi alma, aparece su rostro incorrupto entre los bastidores de mi memoria: instantáneamente se amaina la pesadez del conflicto y se propicia la tregua entre la ansiedad y el amor, solo así se llega al fin de la lucha. Con el devenir de los...

Memorias del Caribe

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  El fulgor del sol dejaba entrever la polvareda de balastro que arrastraban las llantas indómitas del Jeep viejo. Dentro de aquella carpa calcinante del cacharro y con mis ojos empañados, un amor incipiente e indescriptible afloraba dentro de mis entrañas: la majestuosidad del caribe se mostraba frente a mis vítreos. Tras aquella cortina anaranjada de granos finos, el campo, vestido de traje nupcial, se extendía infinito hasta combinarse con el horizonte: era la época de la cosecha de algodón. Los azulejos y las chamarías le llevaban regalos a aquella nieve de verano, mientras los toches ruñían los bananos maduros detrás del cercado que delimitada el camino. Sumido en aquella ruta mágica, mi corazón galopaba como los caballos de las fincas vecinas. Aún hoy, rodeado de innumerables edificios, estas memorias se posan en lo alto de estas estructuras, rascando el cielo que evoca al algodón y desvaneciéndose con el tiempo, así como hacen los mochuelos cuando el día asoma.

Belleza hadálica

Belleza hadálica En mitad del océano de trémulas aguas, se refleja entre crestas el sol singular; nubes blancas tintadas en su piélago y los pechos de barcos reposantes. Más allá de las profundidades ciegas danzan bentos al son de Neptuno, adoran una belleza inigualable, oculta entre fosas, y las algas refulgen por el nívea emanado. ¿Conoce el ocaso aquel rostro en el hadal? ¡Belleza! Si eres inalcanzable a los astros resplandecientes ¿Qué será de mi, un mortal? aunque ansíe mezclar mi alma con la mar, aquel deseo se desvanece ante las infinitas profundidades. ¿Sabe mi alma de humilde marinero lo que le toca nadar? oscilando en medio del inconstante oleaje: frío, abandonado y a la deriva, ilustra mi mente el ahogo ante la negligencia del amor, agazapando mis deseos de continuar en esta aventura y rechazando una realidad chocante. Cuando el sol se pierde en medio del horizonte, e iluminan las estrellas el ombligo del mar, yo, un h...

La voz de los muros

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Título original: "La casa de abajo". Fue hace poco tiempo que me di cuenta que la casa de abajo está habitada por fantasmas. En las noches tempranas y tranquilas, las voces que manan esporádicamente de las bocas de las paredes asaltan el profundo silencio que da soporte a la estructura. De todas las horas del día, es justo en el momento en que la brillantez de la luna contrasta con el turquí del cielo nocturno incipiente, que empieza la actividad en el piso inferior; es esta la señal que da vida a la acción por todos los rincones de la casa. Pero el tipo de espectro que circula en la vivienda no cabe en el retrato de fantasma común, todo lo contrario, aquellas voces poco altisonantes cesan el vacío creado por la luz del día e impregnan los cimientos de la casa vetusta con vitalidad y fortaleza. Ha sido toda esta secuencia de eventos la que me ha conllevado a pensar que es la misma casa la que le habla directamente a mi conciencia. Su voz, aunque poco melodiosa, es l...

Pensamientos del hombre y la mar

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Los rayos retumban en lo más alto del cielo con una fuerza escatológica nunca antes vista en mi inconstante vida de marinero. Dentro de un armazón flotante, en medio de un vasto e inagotable océano, pensé bajo aquella tormenta sobre la verdadera esencia de mi vida; asunto que hace un tiempo lo hubiese considerado inimaginable. Son ya más de treinta años los que llevo circunnavegando a través de extensos mares e inagotables olas, lo cual es producto de una afición de niño por los barcos y las aventuras. Aun así, en todos estos largos años, esta es la primera vez que se me cruza por mi cabeza una cuestión tan trivial como es el hecho de existir. ¿Por qué nunca me había preguntado esto antes? Ahora mismo, bajo un torrencial aguacero y olas precipitadas que estremecen la proa vigorosamente, mi mente emana una conciencia incorregible de todos los sucesos que han transcurrido a lo largo de mi vida: Aún recuerdo la hermosa niñez que acicalaba en el abrasante pueblo costero que me vio...

Historia de un amor de bolsillo

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[Editado el 02/11/2023] Dedicado a Daniela Reyes Pantoja, quien me brindó un amor único que, aún sin conocerla, ya había sido escrito en los siguientes párrafos. Donde quiera que estés en el mundo, mi cariño, deseo que seas la persona más feliz en el mundo. Recuerdo vívidamente el día en que su cabeza reposó por primera vez en mi pecho. Su cuerpo, movido por un impulso frenético, se deslizó frente al mío dejando expuesta la sensación de su delicado y esculpido cuerpo contra mi carne acicalada. Sus finas manos envolvían mi cuerpo con una sensación gélida y harmoniosa que exacerbaba las ocultas emociones envueltas por las gruesas capas del tejido de mi corazón. Su florida cabellera descansaba sobre mi nariz, liberando el placentero aroma de su esencia e impregnando mi espíritu con su delicadeza y pulcritud femenina. Aquel día en que me transmitió por primera vez su abrazo, sentí como la vida me amamantaba con la fértil y próspera emoción de amar; sensación que me había sido indifer...