Belleza hadálica


Belleza hadálica
En mitad del océano de trémulas aguas,
se refleja entre crestas el sol singular;
nubes blancas tintadas en su piélago
y los pechos de barcos reposantes.

Más allá de las profundidades ciegas
danzan bentos al son de Neptuno,
adoran una belleza inigualable,
oculta entre fosas,
y las algas refulgen por el nívea emanado.

¿Conoce el ocaso aquel rostro en el hadal?
¡Belleza! Si eres inalcanzable a los astros resplandecientes
¿Qué será de mi, un mortal?
aunque ansíe mezclar mi alma con la mar,
aquel deseo se desvanece ante las infinitas profundidades.

¿Sabe mi alma de humilde marinero lo que le toca nadar?
oscilando en medio del inconstante oleaje:
frío, abandonado y a la deriva,
ilustra mi mente el ahogo ante la negligencia del amor,
agazapando mis deseos de continuar en esta aventura
y rechazando una realidad chocante.

Cuando el sol se pierde en medio del horizonte,
e iluminan las estrellas el ombligo del mar,
yo, un humillado ente miro hacia abajo
y observo como tu esculpido cuerpo llamó a la luz,
olvidándose de mi, negándome a mí.

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